Mi muy estimado y por siempre querido detective,
Lamento saber que ha sumado usted una droga más a su largo historial de adicciones. Aunque en este caso sea virtual, me sorprende que le haya llegado a su edad. ¿No será que se acerca usted a una de esas crisis que nos acechan por cada decena? En todo caso, sabe bien que puede contar conmigo.
Por casualidades del guión, este fin de semana yo también he podido ver su recomendación: La Red Social. Y, por ello, le pregunto si debo sentirme realmente preocuparme por usted. Mi ojos no podían creer lo que estaban leyendo: “personajes cuidados, sencillez formal y unos diálogos soberbios”… necesito creer que ha sido por culpa de su larga estancia en sus mundos paralelos.
¡¡Efectivamente, si no fuera el director David Fincher y el guionista Aaron Sorkin, esta película hubiera sido condenada al circuito B!! La película es demagoga, abusa de los recursos sensibleros y aprovecha el tirón de un magnate joven para atraer a los espectadores. Me acusa habitualmente de admirar a actores sosos, bueno, pues en este film ninguno se libra de tal adjetivo. Todos son inexpresivos y no alcanzo a entender la profundidad de sus personalidades, como me comenta. Que Justin Timberlake sea uno de los afamados reclamos del cartel de actores, creo que lo dice todo.
Falta de creatividad, diálogos muy pueriles (aunque valoro el interés por los mismos), ausencia de ritmo y rigor (con una columna del tema nos sobra para enterarnos de lo que cuenta la película) es lo que destila la película, que se muestra plana de principio a fin. Como ve, es una película perfecta para echarse la siesta.
Querido, le recomiendo que repose sus ulcerosas entrañas en ese merecido descanso que sé que pronto se dará.
Yo también le envío mis mejores deseos.
Suya siempre,
Madame Olenska
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