Querido detective,
Ya nos vamos haciendo mayores, los 30 acechan a muy corto plazo (¡y algunos nos llaman aún cachorrillos!). Nuestros gustos se han formado y nuestra visión crítica empieza a recopilar la experiencia que dan los años, ¡hemos visto tantos esquemas repetidos en la gran pantalla! Y he aquí que me encuentro ante un fenómeno de masas: la Saga Crepúsculo.
Este éxito literario, cinematográfico y empresarial cuenta con millones de fieles seguidores por todo el mundo y yo, querido, no podía permitirme no formar parte de ello. De cara a la galería sería mucho más prudente alegar que, arrastrada por la corriente, me vi atraída al estreno de Eclipse por mera curiosidad o en calidad de crítica observadora. Pero no es así, detective.
Hace tiempo que me sentí imbuida por la saga Crepúsculo, su ambiente, sus personajes e historias. Las películas son prototípicas, imposibles, vampíricas y románticas. Ésta última es sencillamente fulminante para el corazón de las quinceañeras…
Se agitaban en sus asientos desde antes de que empezara la proyección. El cartel de completo colgaba en la taquilla. Dentro se encontraba una multitud de mujeres hormonadas y divididas en dos equipos: pro-Edward o pro-Jacob.
Fue curioso encontrar entre el aforo a bastantes más hombres que en el estreno de Luna Nueva. Algunos incluso se disfrazaron de hombres lobo con máscara a pecho descubierto (pero pocos pelos) y osaban compararse ante la audiencia con el mismísimo Jacob. Y con ello, animaron a lo espectadores que estallaban en aplausos y las risas.
Y la película comienza y, en esta ocasión, empieza seriamente. El aumento del presupuesto (50 millones) se respira en el film, que mezcla explosivamente nuevas castas de vampiros, luchas entre clanes, la profundización en los personajes y el triángulo amoroso establecido entre Bella, Edward y Jacob.
En esta nueva entrega Bella tiene la difícil tarea de “hacerse a sí misma” tomando decisiones con las que tendrá que vivir el resto de su vida. Puede elegir entre seguir siendo humana o convertirse en vampiro. En ella está la decisión de elegir cuál es su mundo. Por ello, las palabras “permanente”, “definitivo” y “compromiso” confunden la cabeza de esta joven de 18 años, a la que el orden lógico le dice que a su edad le corresponde vivir miles de experiencias y equivocarse cientos de veces.
Y precisamente su entorno no le ayuda a calmarse y decidirse. Es el centro de un triángulo amoroso entre Edward y Jacob (que le ofrecen dos estilos de vida completamente opuestos) y debe preocuparse por salvar el pellejo, sobreexpuesto por el asedio de un nuevo ejército de vampiros que tienen como única misión matarla. Pero para ello, no estará sola y contará con la ayuda de dos clanes rivales y amigos: los lobos y los vampiros.
Como ve detective, una entrega muy interesante y que le recomiendo. A lo mejor encuentra algún truco que le haga ser más romántico.
Suya siempre,
Madame Olenska
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