
Mi querido detective,
Leerle es siempre un placer... Sinceramente, yo tampoco entiendo por qué nos abandonamos a estos largos silencios. Pese a todo, me alegra ver que a ambos nos llama cartas de cine y volvemos una y otra vez a éste nuestro espacio compartido y libre. Así que ahora mismo, mientras le escribo, brindo por esta nostalgia que nos vuelve a unir. No se quede perplejo, esta Madame también se alia con el alhocol en ocasiones especiales, más concretamente mi amiga se llama Ginebra, que no se huele. Guardeme bien el secreto, detective.
Y con la segunda copa en la mano, le comento que yo también fui a ver Robin Hood. En esta época del año en la que se exaltan los ánimos y el cansancio del año asoma marejada, una película así se recibe con agradecimiento. Cambiando de época, me recuerda a Gladiator, por su fotografía, su ambiente, su buena actuación y rodaje y también, como no, por su lamentable final. A veces me tienta enviarle mi curriculum vitae a Ridley Scott, pues hasta una amateur como yo puede ver qué grandes fallos comete al final la película. Un desembarco poco creible y una batalla de crónica anunciada, como bien comenta, son sólo algunos de los errores, además de los mal explicados disturbios políticos.
Aún así, creo que debo rendir homenaje a Russell Crowe, que hace un par de años resurgió de sus cenizas con
Asalto al tren de las 03:10, y que hoy vuelve a regentar la primerísima posición en cuanto a actuación de soldado combatiente. Verle en plena batalla me recuerda a esas inolvidables escenas del hispano Máximo Décimo Meridio cabalgando hacia su casa de Emérita Augusta con el temor de hallar a su familia muerta y su tierra quemada. Ahora los paisajes cambian, pero encarna como nadie puede hacerlo el ideal de guerrero en la gran pantalla. Aguanta todos los planos y en ninguno parece un soldadillo de plomo, mas un idealista de fuerte caracter y el más avanzado de las tropas. Disculpeme por mis quizá exaltados comentarios, pero creame querido que ando un poco cansada de las apariciones blandiblú de muchos de nuestros actores en el cine, sin pelos en el pecho y perfectamente maquillados.
Mereció la pena ir a ver Robin Hood al cine, voy más lejos que usted detective, pienso que es mucho más que una película de sobremesa. Blanchett está perfecta como no podía ser de otra manera y destaco entre el resto la actuación de Max von Sydow, que encarna al ciego y viejo Sir Walter Loxley. Por cierto, que la película me hizo reir, especialmente con los compañeros de viaje de Robin Hood.
Sin más, me despido, habiendo satisfecho mi segunda copa y al punto de tomar la tercera para celebrar nuestro reencuentro epistolar.
Suya siempre,
Madame Olenska
Tags: Robin Hood, Russell Crowe