Querida madame,
¿Qué no está pasando? ¿Por qué no nos escribimos desde hace tanto? ¿Han enmudecido nuestros sordos y ciegos sentimientos? ¿O nuestra pasión cinéfila? En esos pensamientos me devano el seso mientras lo reblandezco con whisky cada vez más barato. Me niego, señora mía, a que esto termine así, y por ello, como si este doloros lapso no hubiera existido vuelvo a escribir con la intención de que todo vuelva a ser como antes.
La escribo hoy para hablarle de una película que tenía ganas de ver: la versión del tándem Scott-Crowe de Robin Hood. Una película que entretiene y que tiene sus virtudes, pero que no llega a lo esperado. Crowe cumple como actor (y el reparto, encabezado por Cate Blanchet también) y Scott da brio y una cuidada imagen a esta historia de siempre. La película narra el origen de este personaje legendario intentando ser original y dando una visión novedosa.
Y al principio lo consigue, la primera parte de la película engancha, es entretenida, tiene imágenes espectaculares y se disfruta a lo grande. A la mitad, la cosa se vuelve más tópica y el final es decepcionante a la vez que tiene un punto ridículo bastante poderoso.
Creo que el problema viene principalmente del guión (y quizá también que se haya cortado parte del metraje): se intentaba abarcar mucho (la historia de Robin, las conjuras políticas de la época, la guerra con Francia...) y las tramas secundarias quedan bastante deslavazadas y sin chispa.
Después, querida, permítame que me ría de las intenciones del director de que fuera el Robin Hood más verosímil históricamente hablando. Aunque en el principio pueda paracerlo, la película da bastantes patadas a la historia y al a verosimilitud en general, llegando al ridículo en un batalla final bochornosa desde el punto de vista histórico (parece aquello más el desembarco de Normandía que la Edad Media), narrativo (no tiene emoción ninguna, es una batalla ganada de antemano por los protagonistas) y eso sin contar la soberana tontería de hacer aparecer a Marian con su pelotón de niños montados en pony. ¿Harán otra, tras su abierto final? Me temo que no, o almenos no con los mismos protagonistas pues ni Scott ni Crowe, son, de momento, muy de sagas.
Así pues, una película entretenida que se va desinflando con el paso del metraje, y que queda como un buen remedo para matar una tarde sin complicaciones y eso sí, con la factura visual habitual en Scott.
Siempre suyo y a la espera de respuesta,
Detective en Paro.Tags: robin hood, ridley scott, russel crowe