Querida Madame,
Me escribía usted en su última carta sobre películas de mamporros y de educación. Como me conoce usted de sobra, seguro que adivina con qué parte de su copla me he quedado. Aún así, como no he podido ver la nueva película de Jason Bourne en Irak... ¿Se acuerda usted de aquel Mel Gibson que se convirtió en un icono del cine de acción en los ochenta o noventa? ¿O del Gibson director, algo excéntrico, pero con un talento visual indudable? Pues ha vuelto, y parece que para quedarse un ratito con nosotros (no mucho, que ya ha insinuado que después de la próxima película que dirigirá, una de vikingos -¿hablarán sus protagonistas en godo?-, podría retirarse).
El actor australiano vuelve a nuestras pantallas con el thriller de acción Al límite. Esta película es un remake de una serie británica que dirigió el director de la cinta, Martin Campbell. En ella, Gibson interpreta a un veterano policía que tras ver morir a su hija por un disparo que cree que le buscaba a él, inicia una investigación que le llevará a conocer el lado oscuro de la realidad.
La película prometía, al menos, ser un thriller entretenido y ésto último lo es, se ve entretenido y se pasa rápido. Sin embargo el, a priori interesante, aunque poco original, punto de partida se desaprovecha con una trama que promete más de lo que da y que presenta algunas incoherencias y giros extraños que la ponen al límite, pero del ridículo (qué mal hace pensar mientras vemos las películas). Lo compensa un buen secundario, Ray Winston (que lo hace bien aunque todos pensamos lo que podría haber hecho Robert De Niro, antes de renunciar al papel) y unas buenas escenas de acción (menos de las esperadas) rodadas de manera seca, cruda, pero con nervio.
El gran aliciente de la película es Gibson. Lo hace bien y derrocha carisma. Es un papel que le va como anillo al dedo y le sienta bien el papel de héroe de acción otoñal. Le vemos jadear tras pegarse un poco, le sentimos viejo, débil en ocasiones, pero siempre duro. Puro Gibson. Algún crítico ha dicho que le recordaba a John Wayne en sus últimos papeles. Mucho comparar, me parece, pero Gibson tiene algo que le hace clavar estos papeles. No pasará a la historia por este papel (seguro), pero él sigue ahí.
Siempre suyo, querida,
Detective en paro
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