domingo, 28 de febrero de 2010
Publicado por Desconocido @ 12:44
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Querida madame Olenska,

Me preguntaba en su útlima misiva si sería de mi gusto Nine, con su portentoso reparto femenino. Le contesto que su reparto me place y mucho, pero que la película... qué le voy a decir, que no me llama en exceso, que de momento no me veo poniéndome los zapatos de claqué.

Soy más hombre de gabardina, sombrero y pitillo en la comisura de los labios. De zonas oscuras más que de luminosas. Por eso acudí esta semana a ver Shutter Island, la última película del maestro Martin Scorsese, de nuevo con su actor fetiche Leonardo Di Caprio. No eran los únicos alicientes, madame, que me impulsaban a verla: como buen aficionado a la literatura negra conozco, y leo siempre con atención, a Dennis Lehane, escritor ligado a la estupenda serie The Wire y autor de un buen puñado de buenas novelas (algunas de las cuales han tenido excelentes adaptaciones al cine como Mystic River o Adiós, pequeña, Adiós).

Esta Shutter Island es un acongojante thriller psicológico, en ocasiones terrible, que nos adentra en un oscuro psiquiatrico de los años cincuenta , en el cual dos policías se internan para resolver un misterio. Nada es lo que parece (aunque suene retópico) y entre esas paredes se va a dar una truculenta batalla por las almas y las mentes de sus protagonistas.

Es en general, una historia original, bien interpretada (con pasión derrochada, por cierto, por Di Caprio) filmada con buen pulso (y con reminiscencias del gran Hitchcok), que entretiene y sorprende, pese a que pueda considerársela algo tramposilla y deje cosas poco claras en su resolucion. No es, sin embargo, una película mayor de este maestro llamado Scorsese.

Reciba mis más sincera atención,

Detective en paro

Tags: shutter island, leonardo di caprio, martin scorsese

Comentarios
Publicado por Carol
domingo, 28 de febrero de 2010 | 20:04
Totalmente de acuerdo, aunque me gustó la peli, el final es de lo más flojo y tildarlo de tranposillo es quedarse corto, tramposo con todas las letras lo llamaria yo, además de previsible desde el principio y sí, muy poco claro. Aún así merece la pena.