lunes, 28 de diciembre de 2009
Publicado por Desconocido @ 16:23
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Queridísima Olenska,

Empezabas, tu por otra parte hermosa epístola, diciendo "abre los ojos" al referirte a Avatar. Gran consejo, compañera, pues bien que necesité repetirme esa frase para no dormirme en las más de tres horas de esta peliculita menor que nos han vendido como repanocha intergaláctica. Te doy la razón en una cosa, relajante sí que es... hasta adormilante, si el palabro existe.

Tenía ganas yo de ver al, anteriormente gran, James Cameron y su nuevo cachibache. No pude si no decepcionarme ante un delirio visual tan excepcionalmente hecho como vacío. La película de Cameron se cae por su propio peso como un castillo de cartón hermoso y visual, ricamente labrado, que al posar la mano sobre el muro se derrumba: no emociona, tiene un guión pésimo, unas interpretaciones acartonadas, unos diálogos ridículos, un mensaje burdo y le falta ritmo. Eso sí, los defectos (perdón, los efectos) especiales son una delicia. Y para disfrutar de ellos preferiría que hubiera hecho un falso documental (ahora que están tan de moda) sobre Pandora, sus conquistadores y sus bichitos. Una hora flipando con las gafas de tresdés y a casita tan contentos. El cine, querida mía, no son fuegos artifciales, necesita ser algo más que imágenes sin nada que contar.

Por cierto, ¿dónde está la pericia para diseñar escenas de acción alucinantes de Cameron? La batalla final que, ilusamente esperaba que salvara la película con una descarga de adrenalina visual, se queda en un cúmulo de tópicos y disparates arrítimicos sin emoción. Incluso los efectos especiales son inferiores que los de otras partes de la película (como las del ataque al primer árbol, que la cosa va de talar, que culmina con una hermosa imagen del avatar protagonista caminando en un páramo de cenizas... ¿Ves, querida, al final he encontrado algo bueno a la película?).

Y es una pena porque Avatar lo tenía todo para ser un gran remake de Bailando con lobos, pero no llega ni a la película de Costner, ni a la Pocahontas de Disney... Pero qué coño, en realidad lo hace porque esta película está arrasando en taquilla. Eso sí dudo mucho que el año que viene muchos se acuerden de ella.

No es un nuevo mundo, querida, es una superproducción más con grandísimos efectos visuales pero sin corazón, sin sentiemientos, sin nada más cálido que la frialdad de la pericia técnica y el tintineo del dólar. ¿Cine? Más bien poco. Igual es la tónica de los tiempos que corren.

Siempre suyo, pero lejos de Pandora,

Detective en Paro

P.d. Felices fiestas y año nuevo, madame.

Tags: avatar, james cameron

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